Moverse para sanar: psicodélicos, danza y terapias somáticas
El movimiento es transformación. Desde las danzas chamánicas hasta las prácticas somáticas, el cuerpo en movimiento puede ser una puerta de acceso al bienestar. ¿Puede integrarse con psicodélicos?
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Este es un newsletter donde hablamos de psicodélicos, de enteógenos, etc., de sus beneficios, su industria, su cultura. En un nivel más general, trata temáticas en torno a la salud, a compartir información para tener una vida en bienestar. Pero sobre todo, es un newsletter escrito desde la curiosidad.
Cuando me preguntaron qué tenía que ver el movimiento con los psicodélicos, que aún no había tanta información dura al respecto, que no hay tanto para decir, mi respuesta fue: Es que gracias a que “estamos en movimiento”, estamos preguntándonos por qué estamos donde estamos, permitiéndonos apostar a construir un espacio donde se pueda hablar de las temáticas desde perspectivas y teorías que todavía son negadas, intentando dar voz a aquellos que no tienen lugar en la conversación.
Perdón este descargo aclaratorio. Pero creo que está bueno hablar de “movimiento”, tanto desde la teoría de la física, como, y más interesante aún, desde un concepto sociológico y /o antropológico. O, mejor aún, la combinación de ellos.
EL MOVIMIENTO COMO PRIMER ACTO DE (TRANS)FORMACIÓN
Si buscamos la definición de “movimiento”, encontramos: “cambio de la posición de un cuerpo a lo largo del tiempo respecto de un sistema de referencia.” Es una definición correcta pero insuficiente para mi objetivo de hoy. Sin embargo, si dejamos desencadenar las acepciones y asociaciones del concepto, podemos pensar en: movimiento social, movimiento psicológico, movimiento artístico y tanto más.
Es que el movimiento está en todo lo que está vivo. (O pretenda estarlo)
Si observamos las culturas indígenas, hay tres ejes que las organizan: historia, canto y danza. La danza es un ritual de movimiento y una parte fundamental de su forma de relacionarse con el mundo. Es más que una expresión de esa relación, funcionan como diálogo con la naturaleza, los dioses y como forma de sanación.
Dentro de los llamados rituales chamánicos, el movimiento-danza es, junto a la música, la forma de curación tanto física como espiritual. Las actividades rituales, explica Michael Wilkelman en “Las bases neurobiológicas de los ritos chamánicos”, dan “una sensación de una protección poderosa a los miembros del grupo,(...) estimulan respuestas en los sistemas de neurotransmisores monoaminérgicos y opioides endógenos1”. Wilkenman continúa: “Es un sistema de expresión que aumenta la capacidad cultural y de comunicación, una capacidad simbólica que permite representar percepciones de eventos mediante acciones, usando el cuerpo y su conducta. La danza es una metáfora conceptual basada en el cuerpo, pero también funciona para expresar la mente y sus actividades en el mundo externo por medio del movimiento”. Y finaliza: “La mímesis es fundamental para el pensamiento, y la práctica chamánica y la danza son unas las manifestaciones más complejas de ella”.
Pero además, no puedo dejar de pensar en los movimientos físicos de comunidades en sus peregrinaciones, ya sean religiosas o populares, como por ejemplo los carnavales. Básicamente, y rozando un “fuera de tema”, la humanidad existe (y se narra) gracias al movimiento, al traslado de comunidades, miles de años con características nómades.
Y LLEGÓ EL SEDENTARISMO
Ahora bien, de los rituales chamánicos tradicionales y de la cosmovisión indígena poco hemos conseguido sostener en este mundo moderno en el que vivimos. Por el contrario, si bien podemos decir que toda fiesta es un ritual, fuimos desarrollando tecnologías y prácticas cada vez más sedentarias y alejadas de la conexión tanto de nuestro entorno natural como de nuestro propio cuerpo, recordando que tenemos uno sólo cuando se enferma. Un cuerpo objetivado devenido, bajo el paradigma medicinal del hombre-máquina, en recurso material fundamental para el trabajo y el desarrollo de un sistema productivista; generando lo que Thomas Hann llamó “amnesia sensomotora”.
Los psicodélicos, como sabemos, generan grandes movimientos internos, y es precisamente en ese trabajo terapéutico que el conocimiento del soma puede ayudar a la integración. Los psicodélicos amplifican la escucha del cuerpo: pueden intensificar un dolor o malestar preexistente, pero también ayudar a liberar tensiones internas, permitiendo que emociones estancadas emerjan y se ablanden. Esa apertura puede ser tan poderosa como desafiante. En este sentido, como siempre decimos, el acompañamiento terapéutico es clave para integrar lo vivido en un espacio de contención, ya sea durante la experiencia o posteriormente.
Algunas disciplinas como Método Feldenkrais, Eutonía, Body Mind Centering, entre otras, pertenecen a las llamadas prácticas somáticas. Pero qué llamamos somática: La palabra griega Soma se refiere a una idea de cuerpo integrado, habitado, sensible al mundo externo e interno. Un cuerpo que se siente a sí mismo y que tiene una percepción internalizada de sí mismo. A su vez, en sánscrito esta palabra significa néctar de vida. (¿No es hermoso?)
ALGO EMPIEZA A MOVERSE
Para desentrañar un poco el asunto, conversé con Sofía Massone, osteópata e investigadora del movimiento. Sofía me ayudó a entender que las disciplinas somáticas tienen que ver con recuperar o desarrollar la capacidad de tener conciencia corporal, esa “propiocepción” del cuerpo en movimiento. El soma está completamente relacionado con el sistema nervioso y busca saber qué espacio ocupa mi cuerpo, cómo lo uso y cómo lo vivo.
Alejada de la exigencia de ser un cuerpo con habilidades determinadas, la somática apunta a trabajar desde la sutileza, amplificando el registro de nuestro propio cuerpo y la disponibilidad que tenemos, expandiendo y potenciando esas capacidades ocultas. Esa investigación del cuerpo en movimiento, explica, me permite conocer cómo moverme de una forma más saludable e inteligente, potenciando la vitalidad de mi cuerpo y consiguiendo un registro claro de lo que necesito, trayendo como consecuencia autonomía y soberanía sobre mi propio ser.
Durante las prácticas somáticas, las emociones y tensiones internas emergen, lo cual, con o sin psicodélicos, implica enfrentar momentos de dolor o incomodidad. Pero en esas grietas se abre la posibilidad de acceder a algo nuevo. Como cierra Sofía: “Cuando empezamos a desplegar eso que ya habita en nosotras y podemos hacernos cargo sin presión y con ternura de lo que se mueve cuando me muevo, aparece otra salud, otro trato con mi cuerpo y surgen nuevas ideas.”
UN POCO DE CIENCIA
No sé si escucharon hablar de DMT o Terapia de Movimiento y Danza (DMT). Esta terapia utiliza el cuerpo y el movimiento para fomentar la integración emocional y física. Se basa en la idea de que, a través de la danza y movimientos conscientes, podemos acceder a estados de percepción ampliada que facilitan el proceso de sanación. Si bien hay varios estudios realizados sobre esta terapia, me interesó particularmente un metaanálisis realizado por Karkou et al. (2019). El mismo respaldó esta perspectiva, demostrando que la DMT produce efectos positivos a largo plazo en la reducción de la depresión en adultos. Podés consultar el estudio completo acá: Frontiers in Psychology.
NOVEDADES
Se llevó a cabo la V Conferencia Indígena de la Ayahuasca. Participaron 285 personas, incluyendo 207 indígenas de 34 pueblos originarios.
Les dejo el link para que se enteren de todo. Les adelanto: hubo 3 documentos claves.
Se debatió sobre:
Uso, transporte y regulación de las medicinas tradicionales.
Conocimientos tradicionales y patrimonio genético.
Uso de ayahuasca en el tratamiento de trastornos por uso de sustancias.
Papel de las mujeres indígenas en la preservación del saber ancestral.
Creación del Consejo de Liderazgos Espirituales Indígenas.
Más info en: www.iceers.org
ALGO PARA VER:
El método 5Rhythms, creado por Gabrielle Roth, es una práctica de movimiento consciente que combina danza, respiración y expresión libre. Se basa en cinco ritmos: fluido, staccato, caos, lírico y quietud, cada uno asociado a una energía específica. Más que un baile, es una exploración de la conexión entre cuerpo, emoción y mente.
Si quieren probarlo en casa, acá tienen dos videos para guiarse:
DATITA:
Si les interesa profundizar en el estudio de las sustancias psicoactivas desde un enfoque histórico, antropológico, político y cultural, la Fundación Lobeliana lanzó un seminario virtual imperdible: Seminario de Drogología.
Con base en investigaciones interdisciplinarias, este curso propone una mirada amplia y fundamentada sobre el universo de las drogas. Si se inscriben, ¡díganles que llegaron por este newsletter! Se van a poner contentos (y yo también).
Más info e inscripciones en el posteo de la Fundación Lobeliana
Por otro lado, se viene este encuentro:
Acá toda la info: www.breakingconvention.co.uk
GRACIAS POR LLEGAR HASTA ACÁ. NOS VEMOS LA PRÓXIMA.
Los neurotransmisores monoaminérgicos y los opioides endógenos son sustancias que se liberan en el sistema nervioso para comunicar neuronas y regular funciones fisiológicas y psicológicas. Ejemplos de neurotransmisores monoaminérgicos: Serotonina, Dopamina, Noradrenalina, Adrenalina, Istamina. Algunos ejemplos de opioides endógenos son: Endorfinas Encefalinas Dinorfinas








